Haciendo un
recuento de la temporada 2013 de los Red Sox, es difícil entender cómo después
de terminar en 2012 en último lugar de la división este de la Liga Americana y
con muy malos pronósticos un año después, se convierten en campeones de la
Serie Mundial.
Hablando de la
llegada de nuevos jugadores entre un año y otro, no vemos grandes cambios, sin
duda hay una reestructura y llegan jugadores como Victorino, Napoli, Gomes,
Drew y Uehara que, en papel, no representaban el futuro de la organización, ni
un cambio dramático como, por ejemplo, cuando llegaron las súper estrellas como
Pedro Martínez en 1998, Manny Ramirez en 2001, Curt Schilling en 2004 o Josh Beckett
y Mike Lowell en 2006.
Este año los
Red Sox tuvieron un estandarte que los unía y los guiaba que era el dejarse
largas las barbas, era una marca de la casa justo como en 2004 cuando usaban
como estandarte el lema “WHY NOT US” (¿Porqué no nosotros?) que los impulsó a
ganar la Serie Mundial y dejar atrás las miles de historias negativas que
acarreaba el equipo y no los dejaba ser campeones, cargando una pesada piedra
de 86 años.
Tocando el
tema del equipo campeón de 2004 veo ciertas similitudes con el equipo ganador
de este año. Los dos tenían un equipo con mucha química y muy unido pero
estaban predestinados a perder (El equipo de 2004 al ir abajo 0-3 en la ALCS
contra Yankees y este equipo 2013 desde el principio de temporada con sus
tristes pronósticos). Por otro lado al ver a los dos equipos, jugador por
jugador así como comparando a los managers, también vemos similitudes como las siguientes:
·
Kevin Millar y Jonny Gomes, sin ser súper
estrellas, dos líderes con gran actitud que disfrutan el juego.
·
Dave Roberts y Quintin Berry, dos jugadores con
gran velocidad que llegaron a la mitad de la temporada.
·
Johnny Damon y Jacoby Ellsbury, dos jardineros
centrales con gran guante, robadores de base y “leadoff hitters” del equipo
·
David Ortiz y David Ortiz, el único jugador que
repite series mundiales y que tiene un bat por demás oportuno.
·
Doug Mientkiewicz y Stephen Drew, bateadores
inestables pero guantes muy seguros.
·
Derek Lowe y John Lackey, dos pitchers que sin ser
estrellas, le dieron mucha fuerza a la rotación abridora.
· Terry Francona y John Farrell, dos managers en su primera temporada con el equipo.
· Terry Francona y John Farrell, dos managers en su primera temporada con el equipo.
Como vemos,
los dos equipos tienen muchas similitudes pero como lo dijo Big Papi al
terminar la Serie Mundial de este año, “El equipo de 2013 es más especial que el
de 2004 y 2007 porque no tuvo las estrellas que esos equipos tuvieron pero sin
duda, tiene jugadores con más corazón”. Lo mismo comentó Lester al comparar los
equipos de 2013 y 2007.
Esto queda
claro cuando revisamos el número de victorias dejando al contrincante en el
campo las cuales fueron 11 en temporada regular (13% de los juegos jugados en
casa) y una en postemporada en el segundo juego de la ALCS contra Detroit. Este
equipo no dejó de luchar en ningún momento, vino desde atrás muchas veces y es
lo que los hace un equipo con mucho corazón, nunca se rindieron y en todo
momento fueron “duros de matar”.
El factor
sorpresa siempre jugó a favor de los Red Sox ya que los equipos contrincantes
no sabían quién sería el héroe de cada juego y no sabían de quién debían
cuidarse, en muchas ocasiones era el menos esperado y el equipo no dependía de
pocas figuras como suele ocurrir. En las 11 victorias que dejaron al otro
equipo en el campo, 7 jugadores diferentes fueron quienes trajeron al plato la
carrera de la victoria.
Para que este
equipo obtuviera la magia y empatía de la gente, era necesario tener un poco de
dramatismo como lo fue la triste historia de la bomba el día del maratón, Big Papi
salió a decir que nadie se metía con Boston y que eso los haría más fuertes y
así fue, nadie pudo con ellos.
Por otro lado,
los Red Sox no dejaron de divertirse en todo el año, tuvieron la capacidad de
ver esto como debe de ser, un juego y no un trabajo, lo que les ayudó a
quitarse mucha presión de encima. El dejarse crecer las barbas, aventar el
casco al cielo después de que algún jugador trajera al plato la carrera
ganadora y hacer bromas en la caseta como jalarse las barbas crecidas, los hizo
diferentes y mucho más unidos. Como diría Willie Stargell, jugador de los
Piratas desde 1962 hasta 1982, “Cuando empieza el juego no gritan “work ball”,
ellos dicen “play ball””, esto haciendo referencia a que a pesar de todo, el
béisbol es un juego antes que un negocio o un trabajo.
Pensando en
ganar, un Gerente General puede armar un equipo de estrellas o puede experimentar
con prácticas poco usuales como las de Billy Beane en donde el embasarse es rey,
pero ninguno puede armar un equipo con buena química desde un inicio. Para
lograr alcanzarla se necesita un líder como John Farrell, quien deja expresarse
a los jugadores y quien siempre da un voto de confianza a los mismos, estos lo
vimos en el sexto juego de la Serie Mundial cuando salió al montículo pensando
relevar a Lackey y a fin de cuentas le dejó lanzar a un Cardenal más.
Para que se
pueda decir que estos Red Sox tenían mucha magia y un toque de suerte de
campeón, podemos hacer referencia al tema de Uehara quien a sus 38 años, estaba
predestinado a ser el cerrador aún cuando no estaba considerado en un inicio.
Al comenzar la
temporada, los Red Sox eran uno de los equipos con mayor suerte al contar con
dos cerradores, Andrew Bailey y Joel Hanrahan. En mayo, Joel Hanrahan fue
intervenido quirúrgicamente en el codo con la famosa operación Tommy John
mientras que Andrew Bailey fue operado a finales de julio por un problema de
hombro. Esto dejaba un signo de interrogación gigante el cual disiparía el
veterano Uehara al ocupar el puesto de forma magistral contra todas
predicciones. Koji Uehara apodado el “Ninja Uehara”, rompió el record del
equipo con más bateadores retirados de forma consecutiva con 37 en temporada
regular además de convertirse en el MVP de la ALCS.
Aparte de ser
un excelente cerrador, Uehara quien habla muy poco de inglés, se convertía en
alma del equipo con su buen humor. Haciendo referencia a la cita de Bob Lemon,
lanzador de los Indios de Cleveland entre 1941 y 1958 y campeón de Serie
Mundial en 1948, que dice “He llegado a la conclusión que las 2 cosas más
importantes en la vida son los buenos amigos y un buen bullpen”, Uehara cumple
con las dos.
Este equipo
2013 sin duda asombró a cronistas expertos así como a aficionados, de terminar
el 2012 en último lugar, se volvían campeones en 2013 siendo apenas el
segundo equipo que lo logra en la
historia de Grandes Ligas después de los Twins, quienes lo hicieron en 1991.
Con esta
temporada y como diría el antes mencionado, Bob Lemon, “No me importa cuánto
tiempo lleves por aquí, nunca lo habrás visto todo”, comprobamos que el béisbol
siempre tendrá mucho que ofrecernos y algo con lo que asombrarnos.
El nuevo reto
que tienen los Red Sox enfrente es lograr un bicampeonato reteniendo y
contratando jugadores clave, sin perder la magia y pasión que alcanzaron este
2013. ¿Lo lograrán? ¿Contratarán un nuevo súper estrella? ¿Ellsbury se quedará
con el equipo? ¿Farrell mantendrá la química? Sólo el tiempo responderá estas
preguntas; mientras tanto, disfrutemos del campeonato y sintámonos orgullosos
#porquesomosredsox y somos #durosdematar.





Saludos amigo!! felicidades por tu blog, y que esta sea la primera de muchas entradas!... Y respecto a la temporada, ya se ha hablado mucho de estos dos grandes héroes, Ortiz y Uehara, y me gustaría resaltar a este segundo, pues si nos remontamos a los meses de mayo o junio, nuestro bullpen era una catástrofe, no teníamos cerrador... Creo que sin el descubrimiento fortuito de "El Ninja" hoy no podríamos estar celebrando este título!!... En fin, se viene la temporada baja y confiamos en que éste título no sea el final de una era sino el inicio de algo mucho mejor!.. Un abrazo, saludos a toda la RedSox Nation y esperamos encontrar buenas sorpresas dentro de nuestras Medias Rojas colgadas en la chimenea para estas épocas de fin de año!
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